Guía
Confío en el don divino de mi guía interna.
Gracias a mi mente, tengo acceso a la sabiduría e inteligencia de Dios --las cuales gobiernan todo según una ley perfecta. No tengo que resolver los problemas por mí mismo. Al confiar en mi sabiduría interna, los pasos exactos para lograr mi bien son revelados. Al acudir a mi interior, dejo ir toda incertidumbre y afirmo mi unidad con la mente divina. Permito que ésta me dirija.
Reconozco a Dios como el poder que gobierna mi vida. Sé qué hacer y cómo y cuándo hacerlo. La sabiduría infinita es mía --sólo necesito tener receptividad a su voz.
Consciente de que la sabiduría de Dios me dirige, encuentro gozo al trabajar para manifestar mi bien. Fiel a la voz de Dios en mí, voy en pos de mis sueños y metas.
Respeto
Me respeto, y respeto a las personas en mi vida.
Aveces, pareciera que sólo me fijo en mis fallas y en las de los demás, especialmente si me siento inseguro o si estoy en desacuerdo con alguien. Este tipo de juicio yace en un nivel menor de conciencia; mas siempre puedo elegir elevar su nivel y convertirlo en una perspectiva espiritual.
Al percibir desde un enfoque más alto, cambio prontamente mi actitud y mis emociones. Me comporto con dignidad y gracia. Cuando respeto mi naturaleza divina y la de los demás, me vinculo de manera reverente. Siento confianza, y me comunico con facilidad. Encontrar puntos en común con otros se convierte en algo innato en mí. Con cada interacción, demuestro respeto y aprecio.
Prosperidad
La sustancia divina sobreabunda en mi vida.
La prosperidad significa muchas cosas para distintas personas. Para algunas, significa empleo, para otras un hogar y para otras dinero en el banco. Pero la prosperidad es más que meras manifestaciones externas. Es la sustancia de Dios que lo infunde y penetra todo, la sustancia de la cual todas las cosas han sido formadas.
Los bienes materiales no son sino evidencia de la sustancia todo proveedora de Dios. Las condiciones externas vienen y van; fluctúan y cambian, mas la sustancia de Dios es eterna e inmutable. Podemos depender de ella todo el tiempo y en todas las circunstancias.
Al saberme hijo de Dios y heredero de Su bien, suelto la ansiedad acerca de mis finanzas. Tengo confianza en que Dios provee para todas mis necesidades
Encrucijada
Reconozco y acepto el bien que me aguarda.
Aveces, debido a un cambio, quizás sienta que mi vida no volverá a ser la misma. Mas la verdad es que cada día está lleno de cambios. Algunos son grandes, haciéndome sentir que estoy en una encrucijada y otros sólo requieren pequeños ajustes.
En vez de preocuparme por lo que puede suceder en momentos, días o semanas futuras, decido permanecer en calma hoy. Sé que el bien siempre está presente porque Dios siempre está presente. Uno con Dios, estoy consciente de la sabiduría y el orden divinos.
Recibo con beneplácito las encrucijadas en mi vida, ya que me proporcionan nuevas oportunidades para reconocer y aceptar el bien que me espera.
Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación

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