me gustaria compartirlas, y con ellas espero poder ayudarte.
creo firmemente en el poder de la palabra por eso te pido que.....pares tu cuerpo, aquietes
tu mente, respires y leas en calma.
Bendiciones Anabel.
Creatividad
Día a día creo una vida de gozo.
Tal como lo hace un gran chef, comienzo cada día con un recipiente vacío. Tengo la libertad para crear cualquier "platillo especial para el día". Con Dios como mi Fuente, tengo todos los ingredientes que necesito. Utilizo porciones de sabiduría y compasión; imaginación y entusiasmo; fortaleza y amor; paz y transformació n. Elijo los ingredientes para el día en oración, cocreo con Dios. Añado y quito en la medida perfecta, manifestando una vida de gozo.
Mi recipiente rebosa. Al final de día, reflexiono acerca de lo que he creado. Doy gracias por la creatividad divina que fluye en mí. Dejo ir lo que necesite ser liberado y descanso hasta mañana, ¡cuando gozosamente comenzaré de nuevo con un recipiente vacío!
Esperar el bien
Acojo cada experiencia con confianza, esperando sólo el bien.
Cada día ofrece una variedad de encuentros y experiencias. Tengo presente que lo que experimento en la vida refleja mis expectativas. Si comienzo mi día sintiendo temor, probablemente tendré una experiencia desagradable. Mas, si espero con anhelo lo que el día tiene para ofrecerme, tendré una experiencia gratificante.
¡Puedo escoger mis pensamientos y elijo esperar el bien! ¿Y por qué no habría de hacerlo? El Espíritu morador es mi compañero constante. Aun ante los retos, Dios no falla. Demuestro sabiduría gracias a las ideas divinas. Disfruto de fortaleza gracias al poder divino en mí. Dios me apoya y sustenta.
Calma
Dejo la prisa, simplifico y disfruto de la vida.
En cualquier momento, puedo restaurar la serenidad en mi vida. Cierro los ojos y estoy consciente de mis pensamientos. Presto atención a mi cuerpo, a mi respiración. Inhalo profundamente y exhalo lentamente. Estoy receptivo a Dios, en mí y a mi alrededor. Descanso, sabiendo que en este instante, todo está en perfecto orden.
Durante el día, no importa lo ocupado que pueda estar, hago espacio para este ejercicio sencillo. Mientras voy al trabajo, me preparo para una reunión importante o dispongo visitar a familiares o amigos, tomo un momento para disfrutar de mi unidad con Dios. El elegir conscientemente tener calma y estar plenamente presente, me ayuda a disfrutar de cada momento de mi vida.

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